En un preocupante episodio de violencia institucional, una comerciante marplatense denunció haber sido agredida por un policía cuando intentó presentar una denuncia por estafa relacionada con ventas fraudulentas que afectaban directamente a su negocio.
Teresa Lissalt del Pilar, propietaria de una vidriería y cerrajería en avenida Fortunato de la Plaza al 6900, explicó que descubrió que un tercero desconocido utilizaba su local para concretar ventas engañosas a través de Marketplace de Facebook. "Los vendía y la dirección que ponía para retirar era la exacta del local", relató.
Con el legítimo propósito de proteger su comercio y exigir una respuesta efectiva de las autoridades, acudió a la comisaría local para radicar la denuncia, pero se encontró con la negativa de los funcionarios policiales a recibir su presentación, desencadenando un tenso y violento altercado con un subteniente.
"Me empujó y me dio una trompada"
Teresa relató el momento de la agresión: "Le dije que iba a denunciar la situación a la DDI y me contestó que no había delito. ¿Una estafa no es un delito? Entonces, me mandó a lavar el orto, le pregunté qué me había dicho y saqué el celular para filmar. Ahí me empujó, yo lo empujé, hubo un forcejeo, una apretada de brazos y me dio una trompada baja".
La comerciante calificó la experiencia como "horrible" y cuestionó duramente la actitud del oficial: "No está apto para ser policía, el uniforme le queda grande".
Repercusiones: Policía desafectado y denuncia judicial en curso
Tras el incidente, Teresa solicitó las imágenes de las cámaras de seguridad de la comisaría, lo que llevó a que el subteniente involucrado se disculpara y fuera desafectado por tres meses. Al concluir ese periodo, se evaluará si puede continuar en funciones.
La víctima anunció que seguirá adelante con la denuncia judicial debido al impacto psicológico y físico derivado del ataque: "Mi situación psicológica, el estado de nerviosismo y la puntada en el pecho que tengo, ¿quién me lo saca? Fui a pedir ayuda y mirá cómo terminó".
El subteniente cuenta con 17 años de servicio y actualmente cumplía funciones administrativas, lo que no impidió que ocurriera este hecho repudiable que debería llamar a una revisión profunda en la formación y responsabilidades de las fuerzas provinciales.






