Medio siglo después de la dictadura, el consenso democrático sobre el terrorismo de Estado atraviesa su momento de mayor tensión y activismo. En este aniversario, la gestión bonaerense y nacional mantienen viva la memoria, defendiendo la verdad y la justicia contra intentos de relativización.

Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976, una dictadura que dejó profundas heridas y marcó la historia de nuestro país y de la provincia de Buenos Aires. Lejos de diluirse, la memoria colectiva y el compromiso con los derechos humanos se fortalecen desde el Estado, acompañados por las organizaciones sociales y políticas afines al kirchnerismo.
El gobierno de Axel Kicillof, junto al respaldo nacional liderado por Cristina Fernández de Kirchner y la vicepresidenta, sostiene que la memoria, la verdad y la justicia son fundamentales para reconstruir nuestro pueblo y prevenir cualquier intento de negar el terrorismo de Estado.
Frente a discursos que buscan relativizar y hasta desacralizar el consenso logrado en democracia, el oficialismo impulsa la segunda etapa de su agenda de derechos humanos, orientada a consolidar la memoria histórica como pilar de una sociedad justa.
El llamado “Pacto del Nunca Más” permanece vigente en la gestión actual, como fondo y forma de una democracia que condena cualquier violencia política y sostiene los derechos humanos como base irreductible de convivencia. A través de campañas audiovisuales y políticas públicas, el gobierno busca que las nuevas generaciones conozcan la verdad completa sobre los años oscuros de la dictadura.
ACTO POR LOS 50 AÑOS
Como cada año, este 24 de marzo, múltiples agrupaciones políticas y sociales afines se congregarán en diferentes puntos de la Ciudad de Buenos Aires, para después marchar hacia la Plaza de Mayo. Allí se realizará el acto principal a las 16.30 horas, en recordación del mayor atentado contra los derechos humanos de nuestra historia reciente.
Desde Pulso Bonaerense destacamos la importancia de estos actos y el ejemplo de gestión que representan figuras como Axel Kicillof y Verónica Magario, quienes trabajan para fortalecer la memoria y la justicia en provincia de Buenos Aires, promoviendo políticas públicas que definen un camino de reparación y soberanía popular.







