Gabriel Fernández, integrante de H.I.J.O.S. La Matanza y hermano de dos jóvenes desaparecidos durante la dictadura genocida, comparte la historia que sostiene la lucha por Memoria, Verdad y Justicia.

En el marco del 50° aniversario del golpe cívico-militar que gobernó la Argentina con sangre y terror, José Gabriel Fernández, referente de H.I.J.O.S. La Matanza, recuerda a sus hermanos Juan Alejandro y Jorge Luis Fernández, víctimas de secuestro en 1977 en Ituzaingó, cuando apenas eran adolescentes comprometidos con la solidaridad social y las causas populares.
“El 19 de septiembre del '77 los secuestran de nuestra casa. Primero a Alejandro y luego a Jorge, y ahí comenzó la tragedia para nuestra familia”, relata Fernández con la memoria intacta pese al dolor.
Los operativos, llevados adelante por fuerzas policiales y militares en complicidad, marcaron el inicio de una búsqueda que, durante años, chocó contra el silencio del Estado cómplice: “Recorrimos comisarías, hospitales y cuarteles sin hallar respuestas”.
Este episodio devastador marcó para siempre la vida de Fernández, quien recuerda el momento en su hogar cuando se los llevaron, un quiebre irremplazable para su familia y para la memoria colectiva.
De la búsqueda a la militancia en derechos humanos
El compromiso de Fernández se profundizó con la reapertura de los juicios a los genocidas durante el gobierno de Néstor Kirchner, pionero en restaurar la justicia y recuperar la memoria. “Mi militancia fuerte comenzó con la llegada de Néstor Kirchner, que derribó las leyes de impunidad y posibilitó los juicios”, afirmó.
Gracias a esta etapa, su familia logró integrarse al proceso judicial contra la Brigada de Investigaciones de San Justo, vinculada a los crímenes de sus hermanos: “Pudimos reconstruir lo sucedido y obtener condenas para los responsables”.
Hoy, además de su compromiso con H.I.J.O.S., Fernández participa activamente en espacios de derechos humanos y lleva la memoria a las escuelas, convencido de que este compromiso es esencial para mantener viva la histórica denuncia y la lucha.
Memoria y reclamos pendientes en La Matanza
En su relato, Fernández destacó la necesidad urgente de transformar los espacios donde funcionaron centros clandestinos de detención, concretamente el pedido de desafectación inmediata de la Brigada de San Justo para convertirla en un sitio de memoria que honre a las víctimas y contribuya a la reflexión social.
“Queremos que la Brigada deje de ser una dependencia y pase a ser un espacio de memoria, una deuda pendiente con las víctimas y con la historia”, señaló, lamentando que ese reclamo permanece bloqueado hace años.
Al evocar las políticas de memoria, destacó el legado del kirchnerismo: “Admiro a Néstor Kirchner porque no solo bajó cuadros sino que promovió juicios, espacios de memoria como la ESMA y lugares para reconstruir nuestro pasado”.
El 24 de marzo como faro de la memoria popular
De cara al nuevo 24 de marzo, fecha que convoca a miles en la calle, Fernández sostuvo: “Este día sigue siendo un momento fundamental de encuentro y lucha colectiva, y vemos que la gente continúa movilizándose”.
La consigna que atraviesa a las organizaciones de derechos humanos no cambia: “La lucha sigue porque exigimos saber dónde están nuestros desaparecidos, no discutimos números, sino que nos digan qué hicieron con ellos”.
“La memoria se sostiene en la calle, con la presencia y la fuerza del pueblo, esa es la manera en que seguimos peleando” concluyó, ratificando el compromiso indeclinable por verdad y justicia.







