La empresa brasileña Moura, reconocida líder en el mercado de baterías, anunció el cierre de dos líneas de producción en su planta del Parque Industrial de Pilar. Esta decisión implica la finalización de la fabricación local de baterías pesadas para camiones, optando ahora por la importación directa desde Brasil, lo que pone en riesgo la estabilidad de al menos 25 puestos de trabajo y genera inquietud por posibles nuevos recortes en la planta.
Actualmente, la planta de Moura emplea a unas 180 personas, entre operarios y personal administrativo y logístico. El sindicato Químico de Pilar se encuentra en negociaciones para conseguir la reubicación laboral de los trabajadores afectados, mientras que algunos empleados acordaron retiros voluntarios con indemnización.
Preocupación gremial y temor a ajustes mayores
El cierre representa una modificación sustancial en la estrategia productiva de la compañía, que deja de fabricar localmente y prioriza la importación. Sergio González, titular del sindicato Químico de Pilar, expresó su preocupación: “Esto forma parte de la masacre que este gobierno está cometiendo con la industria, algo que no vivimos ni en pandemia”.
González advirtió que el recorte podría ampliarse, afectando a otras líneas y profundizando la reducción del empleo local. Reclamó además que existan canales claros de diálogo con las autoridades provinciales y nacionales para buscar soluciones urgentes, pues si bien la empresa no planea irse del país, sí está realizando una reconfiguración productiva que implica una caída significativa de la manufactura local.
De expectativas de crecimiento a un duro retroceso
Esta situación contrasta con el escenario de comienzos de 2022, cuando Moura realizó una búsqueda activa de personal para Pilar, abriendo cerca de 20 vacantes en un plan de expansión apoyado en una demanda creciente.
En ese momento, la empresa superó sus metas de venta y proyectaba un aumento sostenido de su producción. Sin embargo, los recientes cambios económicos y estratégicos derivaron en un giro que implica un proceso de reconversión, disminuyendo la producción local y elevando la importación de baterías terminadas desde Brasil.
Este escenario pone en riesgo el futuro laboral en la planta y revela las dificultades que atraviesa la industria manufacturera bonaerense, afectada por complejas condiciones económicas y la falta de políticas públicas contundentes para sostener el empleo y la producción local.







