El frigorífico exportador ArreBeef, con planta en Pérez Millán, Ramallo, informó la suspensión temporal de aproximadamente 400 trabajadores tercerizados ante una disminución en la producción que afecta los niveles de faena.
Estos operarios, contratados por agencias laborales para cubrir picos de actividad, se encuentran sin tareas y, según denuncian, están sin cobro durante la suspensión, sumado a retrasos en el pago de salarios correspondientes a períodos recientes, lo que agrava la situación social y económica de estas familias.
Las suspensiones suelen extenderse entre uno y dos meses, hasta que la planta retoma su plena actividad, aunque en el actual escenario de incertidumbre económica existe preocupación por la posible extensión o transformación en despidos.
Impacto de la caída en la faena
La medida se vincula con la caída del volumen de faena que atraviesa el sector frigorífico. En febrero se faenaron 924.000 cabezas, cifra que representa una baja del 9% respecto a enero y un descenso interanual del 11%. Sin embargo, al considerar la menor cantidad de días hábiles, el promedio diario subió un 6% frente a enero y mostró solo una leve caída del 1% en comparación interanual.
Este sistema de contratación por agencias es habitual en la industria y permite manejar la planta según la producción. ArreBeef, parte del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, realiza suspensiones de este tipo al menos una vez al año como ajuste productivo.
Condiciones laborales y desigualdades salariales
Los trabajadores tercerizados reclaman además mejores condiciones laborales. Denuncian que perciben salarios inferiores a los del personal contratado directamente pese a realizar tareas equivalentes dentro de la planta.
Esta brecha y la incertidumbre laboral generan malestar en el sector y reclamos para que se revisen las condiciones contractuales y se garanticen derechos en equidad salarial, reflejando la vulnerabilidad estructural de quienes forman parte de la mano de obra tercerizada.
En este contexto, se evidencian nuevamente la necesidad de políticas que impulsen estabilidad laboral y mejores garantías para los operarios, fundamentales para sostener la industria frigorífica bonaerense y la vida digna de sus trabajadores.







