Los combustibles en Argentina acumulan aumentos de hasta 16% y mantienen presión al alza ante la crisis internacional.
En las últimas semanas, el precio del petróleo crudo se incrementó notablemente debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente, con tensiones particularmente severas alrededor del estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el comercio energético global. Esto ha impactado de forma directa en los costos de los combustibles en el país.
El costo de la nafta y el gasoil registran incrementos acumulados que oscilan entre el 13% y el 16%, en medio de un panorama regional convulsionado. Frente a esta realidad, se anticipan posibles nuevas subas que podrían alcanzar hasta 5 puntos porcentuales adicionales en las semanas venideras, aunque no de manera inmediata.
El motor de este aumento reside en el encarecimiento del crudo en los mercados internacionales, donde el barril Brent superó los u$s110, en un contexto de alta volatilidad por la incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
Los ataques recientes en la región del Golfo han afectado infraestructuras estratégicas en países productores, complicando la oferta global de combustible y modificando la percepción del mercado, que pasó de considerar estos eventos como "transitorios" a entenderlos como un cambio posiblemente estructural.
En el mercado local, estos incrementos ya repercuten en el precio final al consumidor. En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper de YPF aumentó de un promedio de $1.738 a $1.803 en pocos días. Por su parte, la nafta premium Infinia subió de $1.899 a $1.975, y el gasoil registró ajustes significativos.
Desde YPF han señalado el esfuerzo por intentar "amortiguar" estas subas, pero la capacidad de contener los precios se encuentra limitada por la dinámica internacional y la rapidez con que el crudo se recalienta.
El futuro comportamiento de los precios dependerá también de la reacción de otras petroleras, como Shell, Axion y Puma, que en un mercado competitivo influirán en el ritmo de ajuste al consumidor.
Este escenario obliga a una mirada atenta sobre los costos energéticos en la provincia, que impactan en la economía y en el bolsillo de millones de bonaerenses, en consonancia con la gestión integral y responsable que nuestra gobernadora y el gobierno nacional vienen impulsando para mitigar el impacto de la inflación y cuidar el desarrollo productivo.







