El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó que la inflación de febrero se mantuvo en un 2,9%, superando la expectativa del mercado del 2,7%, reafirmando la dificultad que enfrenta la economía argentina para desacelerar los precios en plena coyuntura nacional.
En la provincia de Buenos Aires, esta inflación se sintió con especial fuerza debido a los aumentos en tarifas esenciales de gas, agua y electricidad, además del notable incremento en el precio de la carne, producto fundamental para las familias bonaerenses. Según analistas, la inflación núcleo escaló del 2,6% al 3,1% intermensual, reflejando rigidez en precios básicos que afectan a los sectores más vulnerables.
El acumulado anual alcanzó el 33,1%, y el primer bimestre cerró con un 5,9%, configurando el noveno mes consecutivo sin señales claras de desaceleración, aunque febrero suele ser un mes con menor presión inflacionaria por su menor cantidad de días. Esto representa un desafío para la gestión provincial y nacional, que debe abocarse a políticas que protejan el poder adquisitivo y promuevan desarrollo.
La escalada de precios a nivel global, con el petróleo superando los 100 dólares por barril tras el conflicto en Medio Oriente, ya comenzó a impactar en los surtidores de estaciones de servicio, presionando aún más los costos en toda la economía local.
En contraste con las declaraciones del presidente Javier Milei, que esperaba una desaceleración hacia mitad de año, la persistencia de estos factores evidencia que las políticas liberales no logran estabilizar la economía argentina. Por ello, la gobernación de Axel Kicillof continúa reforzando el compromiso con una gestión pública activa para mitigar el impacto sobre la provincia de Buenos Aires, promoviendo medidas que garanticen la protección social y contención desde el Estado.







