Las cámaras empresarias del transporte automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) anunciaron una reducción en la frecuencia de colectivos a partir del 1 de abril, motivada por el significativo aumento en el precio del gasoil y la falta de respuestas oficiales a sus reclamos para actualizar los costos operativos.
Esta medida, comunicada por las principales cámaras del sector que agrupan a las empresas de jurisdicción nacional y provincial, surge ante la imposibilidad de mantener los niveles habituales de prestación del servicio sin una actualización adecuada de las tarifas. Según explican, los incrementos recientes en los combustibles impactan directamente en el presupuesto y las finanzas del sistema de transporte público.
En las últimas semanas, los precios de los combustibles aumentaron entre un 18% y un 20%, un fenómeno vinculado en parte al contexto internacional marcado por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el cual afectó los mercados energéticos globales.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), los precios actuales en estaciones de servicio son los siguientes:
- Nafta súper: $1.999 por litro
- Nafta premium: $2.223 por litro
- Gasoil común: $2.099 por litro
- Gasoil premium: $2.259 por litro
Ante esta situación, las cámaras empresarias del sector exigen una respuesta urgente por parte de las autoridades para evitar que el servicio público de transporte ingrese en una crisis operativa. Denuncian que sus solicitudes para actualizar la tarifa fueron presentadas con anticipación, pero aún no obtuvieron solución.
El recorte en las frecuencias es una medida de ajuste que busca compatibilizar la prestación del servicio con los recursos actuales, pero implicará menor disponibilidad para los usuarios del transporte público en el AMBA, afectando la movilidad cotidiana de millones de personas.
Las fuentes empresarias manifestaron preocupación por la sostenibilidad del sistema en el corto y mediano plazo si no se implementan mecanismos que contemplen el aumento de los costos operativos, fundamentalmente los vinculados al consumo de combustibles.
El sector transporte, clave para la economía y la vida urbana del área metropolitana, atraviesa un contexto complejo que requiere acuerdos entre el Estado y los prestadores para garantizar un servicio adecuado y financieramente viable.






