Argentina se posiciona nuevamente en la vanguardia tecnológica con el lanzamiento del nanosatélite ATENEA, desarrollado con la activa participación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que integrará la prestigiosa misión Artemis II de la NASA, la cual marcará el regreso de vuelos tripulados en órbita lunar tras más de cinco décadas.
El despegue está previsto para el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, con una ventana de lanzamiento hasta el día 6. Esta inédita travesía llevará astronautas nuevamente a orbitar la Luna, consolidando un paso histórico para la exploración espacial.

Tecnología bonaerense para misiones espaciales
El ATENEA, un CubeSat de clase 12U con dimensiones de 30 x 20 x 20 centímetros, está diseñado para validar tecnologías esenciales para futuras misiones en el espacio profundo. Entre sus funciones se destacan:
- La medición de radiación en órbitas altas.
- La recolección de datos GNSS para mejorar el diseño de futuras misiones.
- Validación de enlaces de comunicación a larga distancia y evaluación de componentes espaciales.
“Es un orgullo que la UNLP participe en este hito con el ATENEA volando junto a los cuatro astronautas”, aseguró Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería y director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la UNLP.
Además, el ingeniero Facundo Pasquevich, integrante del equipo técnico en EE.UU., expresó: “Ver al ATENEA listo para integrarse a Artemis II es fruto de años de esfuerzo conjunto. Demuestra que Argentina está capacitada para desarrollar tecnología espacial de excelencia internacional”.

Un logro federal y un hito histórico
La misión Artemis II será fundamental para el regreso de vuelos tripulados alrededor de la Luna, algo que no ocurría desde el histórico Apolo 8, desarrollándose durante aproximadamente diez días, con un sobrevuelo lunar y regreso con amerizaje en el océano Pacífico.
Tras la separación de la nave Orion del cohete propulsor, el ATENEA será uno de los primeros CubeSats liberados y operará en un entorno más allá de la órbita baja terrestre, lo que representa un salto tecnológico para la región.
La participación argentina destaca aún más al representar la única presencia de América Latina en esta misión, tras una rigurosa selección internacional.
Este proyecto nuclearizó un trabajo federal, contando con el esfuerzo también de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.
Así, la contribución argentina traza un camino sólido en la inserción en tecnología espacial de alta competencia, un logro que potencia y alienta la gestión científica y pública bonaerense y nacional.







