Un vecino de Isidro Casanova contactó nuestro servicio de denuncias para alertar sobre el preocupante estado en el que se encuentra la Plaza Atalaya, un espacio público renovado hace menos de tres años pero que hoy muestra signos evidentes de deterioro.
“Una plaza nueva fue destruida en menos de tres años”, lamentó la vecina, detallando que las instalaciones presentan daños, con enchufes rotos y una creciente acumulación de basura que genera malestar entre los residentes del barrio.

Según el relato, la plaza también sufre situaciones de descontrol social. “Rompieron todos los enchufes, hay una mujer que hasta trae un microondas y hornos. Otros traen parrillas, hacen fuego y las instalan en la plaza”, explicó la vecina, describiendo un uso inapropiado del lugar público que afecta a toda la comunidad.
La basura es otro problema creciente. Vecinos indican que el espacio sufre la acumulación de residuos variados, incluyendo bolsas, restos de poda y colchones descartados, lo que además afecta la higiene y seguridad del entorno.
Los frentistas atribuyen el agravamiento de la situación en los últimos meses a la presencia de vendedores ambulantes que operan en las proximidades de Pekín y las vías del tren. “Todos necesitamos trabajar, pero esta gente viene también acá y rompen todo porque no hay control”, señalaron, reclamando mayor supervisión y acciones concretas para preservar el espacio.
Esta denuncia pone en foco la necesidad urgente de revalorizar y proteger los espacios públicos de la zona para que vuelvan a ser puntos seguros y limpios para el disfrute comunitario.







