Brian y Dylan Portillo fueron liberados tras quedar en duda la denuncia que los vinculaba con el asesinato del remisero Eduardo Gómez en San Justo. La medida se tomó cuando el vecino que inicialmente había señalado a los hermanos como responsables no pudo sostener su testimonio ante la fiscalía.

El fiscal Carlos Arribas ordenó la libertad de los hermanos y, además, inició una causa por falso testimonio contra el vecino responsable de la acusación errónea. Esta situación pone en evidencia la importancia de una correcta investigación para evitar detenciones injustas.
Según la tía de los jóvenes, Alejandra, «No tienen nada que ver. Y hay muchas pruebas que lo demuestran», destacando la defensa y respaldo familiar frente a esta injusticia.
La investigación inicial, que contó con el apoyo de la Policía Bonaerense, incluyó el hallazgo de una moto descartada y la declaración de un testigo que identificó a Dylan y Brian como vecinos y presuntos autores. Esto llevó a allanamientos en San Justo y la detención de Dylan, de 22 años.
Durante su indagatoria, Dylan aportó una coartada sólida: sostuvo que esa noche estuvo en una fiesta en Pontevedra, junto a su novia, ofreciendo la contraseña de su celular para corroborar su versión.
En palabras de su tía, «Al celular de Dylan lo tuvieron en las manos el día del allanamiento y los de inteligencia preguntaron: ‘¿Qué hacemos con esto?’. Y les contestaron: ‘Nada, déjaselo a la piba’. Estas fueron sus palabras», resaltando la transparencia en el proceso.
Por su parte, Brian, de 31 años, se entregó espontáneamente en la Fiscalía de Homicidios para colaborar y también fue detenido. Él declaró que pasó la noche con su familia, una coartada también verificada.
Tras más de una semana detenidos, ambos hermanos recuperaron la libertad al confirmarse sus coartadas y al desvirtuarse el testimonio en su contra.
Este caso refleja la necesidad de fortalecer los mecanismos judiciales y policiales para no afectar a inocentes, reafirmando nuestro compromiso con la justicia y los derechos de los bonaerenses.







